viernes, 23 de diciembre de 2011

Sobre el imaginario colectivo o las mentiras masivas

Me parece raro leer Wikipedia y desmentir algo que para toda mi gente es verdad. Desde pequeños, a todos los peruanos se nos habla de nuestra historia, rica en tradiciones: se nos enseña a estar orgullosos de un pasado tan ilustre, de haber sido antes la capital de América y la promesa de una vida mejor para el resto del mundo, se nos habla de los héroes, los santos, de nuestra valentía e ingenio.
(Sabián acaso que la puerta levadiza, el pollo a la brasa y muchísimas cosas más son peruanas?)
Sin embargo, revisando por distracción, poniéndome al día en mis lecturas encuentro que la bibliografía dice que en la guerra del Pacífico nuestras tropas eran superiores a las del enemigo.
¿Qué?

sábado, 17 de diciembre de 2011

sábado, 10 de diciembre de 2011

Sobre los fantasmas

Estamos solos. Es una oportunidad.
-Kushieda tienes novio?
-Me pregunto si el mosntruo del alga marina seguirá por aquí. Takasu-kun ¿has visto algún fantasma?
-No...
-Yo creo que los fantasmas existen. Pero nunca he visto ninguno, ni creo a la gente que dice que los ha visto. Del mismo modo, creo que algún día me enamoraré, me casaré, y seré feliz. Pero nunca he sentido algo así por nadie. Me siento muy lejos de todos esos que se enamoran de forma natural. Porque yo no puedo verlo. Quizá no existan los fantasmas. Nunca he visto ninguno... estoy a punto de rendirme. Así que, la respuesta a tu pregunta, es no. ¿Tú puedes ver fantasmas?

viernes, 9 de diciembre de 2011

volver...

Es raro cuando vuelves, sientes que nada ha cambiado pero que a la vez no es lo mismo.
Es raro cuando te acuestas en tu colchón después de tantos meses, durmiendo incómodo en otra cama, despertando con otro techo por las mañanas.
Es incómodo extrañarte, es raro no tenerte cerca, sentir que la ciudad no sabe igual por mas que el tráfico siga siendo el centro caótico de la misma existencia.
Es realmente único el ambiente de la ciudad, catalizador de soledad.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Lo que siento al programar es increible. Siento que estoy construyendo un universo desde cero...


Amo mi carrera =)

martes, 15 de noviembre de 2011

Es increible como pasa el tiempo aquí en Blogger. Empecé hace tanto buscar desahogar una pena (me ayudó mucho el soltar todo lo que tenía dentro) mas terminé conociendo a muchísima gente valiosa...
Sin embargo, me sorprendo más al ver que algunos cambiaron totalmente lo que eran: la chica que escribía de desamores ahora es artista con las mismas fotografías de siempre, la señorita enamorada ahora tiene una linea de ropa increible y el joven que adaptaba cuentos de escritores famosos resultó ser ganador en festivales limeños de las nuevas generaciones de la literatura...
Es increible el giro que da el mundo, aun extraño a NiZa_PoLyEtHyLeN, al silencio que hay tras las pocas palabras que dicen mucho y a la vez nada...

domingo, 13 de noviembre de 2011

Todo lo que he llegado a querer, se ha roto...
déjame intentar romper esta maldición y entregarte mi vida hasta la muerte.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Lo malo de esperar es que te llegas a acostumbrar

La noche eterna nos carcome
con su viento metálico y su humedad de azafrán
me siento a esperar una vez más
como cada noche de estos años
como cada segundo de esta vida.
Es raro cuando esperas, cuando aguardas, cuando esperas
te vuelves adicto y no hay nada más que la esperanza
¿de qué?
Lo malo es que a veces olvido su rostro...
La noche eterna nos acuna
nos protege en su seno nos entiende
camino por las sendas de tierra muerta
cobre perdido, molibdeno esparcido
y extraño las luces de la ciudad, cuando mi espera era diferente
cuando aun estabas aqui pero eras lejana
cuando mi espera era distinta
déjame que me amarre al presente de los recuerdos.
¿Es la misma noche la que tú ahora estás observando?
Y si vuelves ¿aún te gustará el helado, las caminatas, la lluvia fresca de las tardes de verano?
¿Aún te gustaré?
¿O ahora preferirás cosas más sofisticadas que este mortal que espera?
No se puede saborear la miel después del caviar.
Espero pacientemente pero el miedo me consume
que pasará cuando la espera se acabe
que sucederá cuando me envuelva el ruido
será acaso que no habrás cambiado ni lo más mínimo
o ya no recordarás mi rostro
mis manías
mis abrazos
mi devoción
verás en mí aún al chico que insistía a pesar de que eras feliz en otros brazos?
Mi melancolía alcanza sus límites acaso
o la espera me marchita
y en eterna agonía me pregunto una y otra vez
incansablemente hasta el final
clamando ferozmente para que alguien me responda
cuándo

Viernes, 10 de diciembre, 2010

Frost / Nixon

Soy apasionado por la política y la historia, cualquiera que me conozca bien puede testificar al respecto. Estoy reflexionando sobre ciertos temas que involucran al número 6, término con el que definimos ella y yo a nuestros miedos, a nuestras inseguridades.

(Dicha denominación nació de un post de Alhy, la soledad de los números primos, ambos nos sentimos difíciles de encontrar en un mundo tan agresivo que ella rápidamente me dijo Yo soy el 7 y tú el 5, por qué le pregunté, porque yo soy perfecta y tú eres panzón. Nuevo propósito: bajar mi panzita :P)

Iré al punto, imagínense a David Frost, un presentador de televisión que asumió el reto más grande para cualquier periodista, abogado, fiscal o político americano haya asumido: entrevistar a Richard Nixon.
Nixon, protagonista del escándalo Watergate, no cedía ante nadie, era muy astuto y fácil de labia, al mismo tiempo que intachable en su definición propia de moral: él no era culpable a pesar de todas las evidencias y nunca admitió su culpa. El pueblo americano necesitaba una disculpa por tremenda ofensa a la nación, por haber sacrificado tantas vidas en Vietnam, por haber deshonrado al país siendo el primer presidente americano en la historia que renuncia a su cargo. Fue esto lo que, a pesar de todas las miles de dificultades, David Frost asumió lograr.
Las entrevistas de Frost vs Nixon serían establecidas en cuatro sesiones que tratarían los siguientes temas: Asuntos internos, Política exterior, Nixon: El Hombre, y El caso Watergate. Desde el comienzo de las sesiones, Nixon dominó con gran margen y ni siquiera hablando de Vietnam Frost pudo ganarle, era imbatible y simplemente las entrevistas lo hacían aparecer un gran hombre, lo engrandecían y mucha gente que estuvo presente dijo que si él se volviera a presentar, votaría por él.
En ese trance, después de tres sesiones desastrosas, Frost se encuentra desesperado en su habitación, buscando la solución a la cuarta sesión, la última y de la que dependía todo. El teléfono suena y contesta pidiendo comida, sin saber que es el mismo Nixon quien le habla.

Frost: Voy a comer una hamburguesa con queso.
Nixon: Eso suena bien. A mí me encantaban, pero el Dr. Lundgren me las prohibió. Me hizo cambiar a requesón y piña. Lo llama mi hamburguesa hawaiana, pero no sabe a una hamburguesa. Sabe a espuma de poliestireno. Espero que no lo importune.
-No.
-Es viernes en la noche. Probablemente tenga a alguien ahí a quien está entreteniendo.
-No.
-¿Qué está haciendo entonces? Un hombre joven apuesto, un buen partido soltero, solo, un viernes en la noche.
-Si quiere saberlo, estoy preparándome para nuestra última sesión.
-La importante sesión final.
-Si.
-Watergate. Cómo maneje Watergate determinará si estas entrevistas son un éxito o un fracaso. ¿Debería estar nervioso?
-Pues, haré lo mejor que pueda.
-Por supuesto. Sin restricciones. Sin restricciones. Es extraño. Hemos estado sentados uno frente al otro, conversando durante horas, durante muchos días, sin embargo, casi no he llegado a conocerlo. Uno de mis asesores, como parte de la preparación hizo una reseña sobre usted. Lamento decir que sólo empecé a leerla esta noche. Tiene cosas interesantes. Los antecedentes metodistas, las circunstancias modestas. Luego va a una universidad de primera, llena de gente rica y elegante. ¿Cuál era? ¿Oxford?
-Cambridge.
-¿Los esnobs ahí lo menospreciaban?
-...
-Por supuesto. Esa es nuestra tragedia, ¿verdad? No importa cuán alto lleguemos, aún así nos menosprecian.
-No sé de qué habla.
-Claro que sabe. Por favor. No importan los premios o columnas que escriban sobre usted o la importancia de mi cargo, nunca es suficiente. Nos sentimos como el hombre inferior, el perdedor que nos dijeron que éramos cien veces los sabelotodos de la universidad, los mandamases, los de alta cuna, la gente cuyo respeto realmente queríamos y ansiábamos. Por eso nos esmeramos tanto ahora. Peleamos por cada centímetro, trepando de una manera poco digna. Si somos honestos por un minuto, si reflexionamos sólo por un momento, si nos permitimos examinar ese lugar sombrío que llamamos alma, ¿no es por eso que estamos aquí? ¿Nosotros dos? Buscando un camino de regreso al sol, al centro de atención, al podio del ganador. Porque sentimos que se nos esfumaba. ¡Nos dirigíamos al polvo! un lugar donde los esnobs nos dijeron que acabaríamos. Comiendo polvo. Más humillados por habernos esmerado tanto. ¡Al diablo con eso!
Nosotros ganaremos nuestros titulares, nuestros premios constantes y el poder y la gloria! ¡Haremos que esos cabrones se atraganten! ¿Tengo razón?
-Sí. Pero sólo uno puede ganar.
-Si. Y yo seré su adversario más feroz. Pelearé con todo lo que tengo, porque el proyector sólo puede iluminar a uno de nosotros. Y para el otro, quedará el páramo con nada y nadie como compañía, excepto esas voces en nuestras cabezas. Probablemente se dio cuenta de que he bebido. No muchos tragos. Sólo uno o dos. Pero créame, cuando llegue el momento, estaré concentrado y listo para la batalla.
Buenas noches, Sr. Frost.
-Buenas noches...

Cuelga, cortando la frase de Señor Presidente.

Hoy me siento Frost y Nixon un tanto. Siento que me mato trabajando, me mato estudiando para lograr lo mejor y no es suficiente. No logro las cosas que otras personas logran fácilmente pero logro cosas que nadie creería. Soy aquel que aspira a dicho podio, a dicha gloria, el que quiere lo mejor, ¿por qué?
Al comienzo la respuesta era porque sí, pero ya no soy tan egoísta, pienso en ella todo el maldito día, siento que si no le dedico victorias no me sentiré bien, tengo que honrarla y dedicarle mis méritos, mis futuros triunfos. Ahora está ausente, se ha ido de viaje y estoy angustiado por no saber nada de ella, quiero saber si está bien, si se está divirtiendo, a que hora regresa y cuando podré escuchar su voz, su perfecta voz de nuevo...
Sé que es tonto mezclar temas así, pero este es mi blog caramba y tengo el derecho a hacerlo. Quiero ser mejor, quiero ser digno de tus abrazos, de tus besos y tus postres y para eso lucharé con todo, seré el fiero luchador que se ganará tu respeto y admitirás que de verdad valgo la pena.

Pido perdón al lector, mi mente es una confusión increíble, soy el único que compara política con amor XD




PD: Frost encontró un hilillo del cual jalar y con el cual hizo que Nixon mostrara su cara arrepentida frente a toda la nación. Lo logró finalmente, inspirado por esta conversación previa. La conversación es un extracto de la película homónima a este post. Se las recomiendo, es una de mis favoritas.

La Verdad I Parte [Lágrimas]

Daniela Veneroni 6º Grado

Mis padres se separaron durante la navidad de quinto de primaria. Nuestra vida previa era maravillosa: papá sacaba el auto y lo lavaba con la manguera mientras mamá hacía pequeños piqueos en la cocina. Yo jugaba en mi cuarto con mi futuro hermanito, con mis muñecas y con todo lo que mi madre decía era imaginario, pero que más dá, era feliz.
Fue una tarde soleada después del colegio. Papá me recogió y me llevó al centro a comprarme ropa. En realidad no me conocía tanto para recién enterarse que prefería comprar peluches y dejar a mamá comprar las prendas (cosa que le encantaba.) Me llevó luego a las galerías y mientras comíamos un helado me volcó el mundo.
-Te vas a ir con tu madre.
Me emocioné porque pensé que era un viaje y sonreí, solamente para chocar con la lágrima de papá.
-¿Por qué lloras?
Y entendí. Una vez ví una película donde el papá dejaba a la familia para ir a trabajar a algún país europeo, no recuerdaba por más que quería el final porque la película era larguísima y me dormí en una de las tantas propagandas. Me ví atormentada al sentir a mi familia derrumbarse, mi unidad perfecta, mi felicidad y no entendía por qué.
-¿Es que ya no amas a mamá?
-Al contrario, la quiero más que nunca.
-¿Entonces?
Papá cerró los ojos con fuerza y me miró con pena.
-Es complicado. Algún día lo entenderás.
Y nunca lo entendí.

[Grabación borrosa. Seguramente por la cinta de VHS reutilizada.]

Era un barrio diferente. Las casas eran todas de dos o tres pisos y habían pocos niños, casi ninguno. Estaba encerrada en casa toda la tarde después del colegio hasta que mamá llegaba en la noche de trabajar en el hotel. (Mamá era recepcionista.) La televisión me aburría y aprendí a usar los libros como somníferos, los leía hasta que mis ojos se cerraban automáticamente y así sucesivamente hasta que un día me interesó uno cualquiera. Era Veinte mil leguas de viaje submarino.
Pronto me apasionó la lectura y cada quincena, papá venía y pasaba el día conmigo. Durante ese día jugabamos y me llevaba a una tienda en la calle San José para comprar un nuevo libro, a veces de Stephen King, a veces de Cortazar. Papá alentó todo lo que me gustaba, desde los libros hasta la natación y siempre estaba disponible cuando lo llamaba por teléfono solamente para preguntarle que estaba haciendo. Me quería y yo a él.
Un domingo no llegó. Estuve toda la mañana esperando en nuestra salita y jamás apareció, me ponía ansiosa con el sonido de algún carro que se acercaba y el corazón casi se me sale del pecho cuando un taxi paró frente a nuestra casa.
Era mi tía Josefina.
Tocó la puerta y me abrazó con fuerza, como si me fuese a escapar, cosa que realmente quería hacer.
-Noelia, ¿dónde estás Noelia?
-¿Qué sucede mujer? ¿por qué el escándalo?
-El Felipe mujer, se nos murió.

[Llanto. La niña se limpia la cara con la manga de la camisa e intenta proseguir el relato pero las lágrimas le ganan.
Después de un rato sola, sentada en aquel banquillo mientras tres sicólogos la observan, deja de llorar y prosigue el relato.]


Mi padre entró a hacer un retiro del banco. Inocente él que al abrir la puerta un balazo entró en su frente, de parte de los asaltadores asustados y en dirección al miedo. Ellos fueron capturados pero mi padre no sobrevivió para recogerme y llevarme a comprar El amor en los tiempos del cólera, como había prometido. Al día siguiente estaba vestida de negro y lloraba por la tierra que ponían encima de él, ¿cómo sino podría recogerme de nuevo si lo encerraban así? ¿cómo volveríamos a comprar libros, cómo me compraría chocolates, cómo me llevaría del brazo al altar cuando encontrase a mi príncipe azul?
Es por eso que decidí estudiar medicina. De grande seré doctora e investigaré tanto que no habrá barrera para el conocimiento. Al fin y al cabo, la muerte es una enfermedad como cualquier otra y descubriré su cura.

Del dolor

-Lo siento.
-De qué hablas?
-Deja de pensar en mí, yo estoy bien.
Él la mira perplejo, ella pierde su mirada y estigmatiza su aliento.
-No lo entiendo. Yo quiero pensar en tí, necesito saber que estás bien.
-Sabes que no debes, tienes otras cosas de qué preocuparte.
-Yo quiero preocuparme por tí! quiero estar atento a tus reacciones, a tus problemas, a tu manía inifinta de sacrificarte por los demás, así que te lo advierto cariño, volveré.
-No puedes, no debes. Nos herimos mutuamente, tú con tu vida secreta y yo con mis temores mortales.
-Dime que me has superado totalmente y nunca más volveré.
-Te he superado totalmente.
-Entonces esto es el adios.
-Adios.
Él la mira marcharse, sin sospechar que a ella le duele más que a él, que ella lo hace por él, que ella está pagando con su corazón por las futuras sonrisas de él, quien lanza sus últimas palabras antes de quedar mudo:
-Piénsame.
Y la vió doblar la esquina por última vez. Él camina perdido sin nada en la cabeza, llega a casa y ve a su esposa cocinando, inocente del drama que él está viviendo.
Fue cuando supo que era el dolor, pero el dolor de verdad. Era tener que aguantar todo eso sin poder contarle a nadie, sin poder desahogarse, sufrir en silencio.

El hombre que lo sabía todo

Lo conocí cuando entré a la fábrica y nunca terminé de maravillarme: de verdad, Javier lo sabía todo.
Tenía a las justas treinta y pocos y sólo tres años de estudios profesionales, técnico en redes como yo. Sin embargo manejaba los PLC de la empresa como si sus hileras fueran, accionaba los PCU del Token de información y sabía usar la cantidad exacta del químico F113 para poder limpiar los Particle Size Indicator (PSI) Sabía todas las películas ganadoras al Oscar (todas) y en deportes no hubiera quien lo callara, sin contar su maestría a la hora de hablar de política y de cualquier tema aleatorio. Recuerdo por ejemplo cuando mencionó que el Papa no conoce tres cosas y nos intrigó a todos con su respuesta.
-El Papa no sabe cuantas monjitas hay en el mundo, que es lo que piensan de verdad los jesuitas y cuanta plata tienen los salesianos.
Su secreto: un Aleph.
Me lo reveló antes de morir. Me contó de aquel objeto fantástico apreciado por pocas personas que permitía observar la totalidad del universo en un único punto convergente: bastaba verlo directamente para poder ver cada rostro, cada libro, cada pintura, cada luminaria, cada escultura, cada asesinato, cada iglesia, cada violación, cada carta escondida bajo el rincón, cada punto distinguible del Aleph y ver repetido el Aleph en si y en si hasta la eternidad. Pensé inmediatamente en el espejo de Alejandro Magno, en la bola de cristal de Merlín o en el sótano de la calle Garay que Borges descubrió por accidente y terminó dejando que el tiempo lo destruya solamente por venganza. Me ilusione como niño al creer de repente en este artefacto místico y crei en Javier a ciegas sin cuestionarme siquiera acerca de su vida.
Aunque tampoco había mucho que preguntar. Había ascendido rápidamente desde el momento en que entró a trabajar en la planta con apenas haber estudiado un poco de informática. Se casó a los veinte y su esposa murió cuando daba a luz, desde entonces no dejó la planta ni para estudiar más ni para la boda de su hermana ni para la muerte de su padre. Olvidó al mundo y decidió aferrarse a lo único que lo lograba distraer: el trabajo duro.
Fue esa noche en que caminaba desprevenido y sentí un empujón fuerte. Al voltear en medio de una nube de polvo encontré a Javier aplastado por una pared de molino.
-Chibolo tonto, uno tiene que matarse para que tu vivas lo que no pude.
Me desesperé consiguiendo ayuda pero él aún tenía la sonrisa en los labios. Se iba a reunir pronto con Beatriz me contó y yo trataba de decirle que todo estaría bien, que viviría mucho más pero él rehuso dicha oportunidad.
-Favio, lo sé todo. ¿Para qué quiero vivir si ya no hay pregunta formulable?
Fue cuando me contó su secreto.Me fascine y perdí el tiempo pidiéndole explicaciones específicas que a las justas enunció una última despedida y un apretón de manos.
-Encuentra tu Aleph hijo, el mío sólo te revelará el cómo.
Toda la mina en su totalidad paró sus actividades por primera vez en cincuenta y dos años de producción continua. Vino hasta el ingeniero Mejia desde Mexico, vino todo Tacna, toda Quebrada Honda e incluso funcionarios públicos. Yo sabia que Javier era querido pero nunca imagine que él fue el creador del vaso de leche, de los asentamientos, de los comités populares y demás cosas. Toquepala lloró por su muerte tres días antes de recomenzar con nueve ingenieros nuevos: aun asi queda la duda de si ellos podrán reemplazar las miles de labores que realizaba semejante hombre.
Llegué a su casa de noche. Evadí las cintas se clausura y me colé por la ventana floja que él me reveló atrás de su cochera. Entré directo a su cuarto y miré hacia la ventana donde el sol caía por las mañanas; fue una gran sorpresa y a la vez una desilusión verlo allí tan simple y mundano un objeto capaz de inspirar toda la sabiduría del mundo. Entonces entendí el Aleph, entendí la razón de su vida y su sabiduría, de como decidió esforzarse más allá de los límites con una mente humana creada para no comprender, sino para sobrevivir. Sentí melancolía al entender su verdadero secreto y sentí pavor de nunca poder encontrar algo así para darle sentido a mi vida; fue entonces cuando decidí buscar el mío; ¿lo encontraré algún día?.
El aleph era el cuadro de su esposa.

Principio antrópico

-¿Alguna vez te has planteado lo insignificante que es tu existencia en este planeta?
-¿Qué estás diciendo?



-Yo lo he hecho. Es algo que nunca olvidaré. Fue durante el colegio, cuando iba a sexto...
Toda la familia fuimos a ver un partido de béisbol al estadio. A mí no es que me interesara mucho el béisbol pero una vez llegamos, me quedé con la boca abierta. Miraras donde miraras, estaba lleno de gente. Los que estaban justo al otro lado parecían granitos de arroz apelotonados. Se me pasó por la cabeza que toda la gente de Japón estaría en ese estadio. Así que le pregunté a mi padre cuánta gente había en el campo. Mi padre me contestó, que si estaba lleno, habría unas cincuenta mil personas. Después del partido, el camino a la estación estaba abarrotado de gente. El ver tanta gente me hizo sentir muy pequeña. Tanta gente alrededor de mí y sólo era una pequeña parte de toda la gente que hay en Japón. Una vez que llegué a casa, cogí una calculadora y con una simple operación lo comprobé. En Sociales nos habían enseñado que la población de Japón era de cien millones y algo. Al dividir eso por cincuenta mil significaba que toda esa gente eran sólo unas dos milésimas partes. Me sentí más pequeña aún. No era sólo que era una minúscula parte en el mar de gente de ese estadio es que ese mar de gente era sólo una gota en el océano. Yo pensaba por aquel entonces que era una persona especial. Me encantaba estar con mi familia y sobre todo pensaba que en mi clase estaba la gente más interesante del mundo. Pero entonces fue cuando me di cuenta de que eso no era así. Las cosas que habían pasado en la que yo creía que era la mejor clase del mundo seguro que pasaban en cualquier otro colegio de Japón. Cualquier persona lo vería como una cosa normal de su vida. Cuando me di cuenta de eso vi que la cosas que había a mi alrededor habían empezado a perder su color. Lavarse los dientes e irse a dormir por la noche. Levantarse y desayunar por la mañana. La gente hace lo mismo en todos los sitios. Cuando supe que todo el mundo hacía eso como algo rutinario en su vida todo lo que hacía me empezó a parecer muy aburrido. Y si había tanta gente en el mundo seguro que había alguien viviendo una vida interesante fuera de lo normal. Estaba segura de eso. ¿Por qué no era yo esa persona? Eso era lo único que pensaba hasta que me gradué y pasé a secundaria. Y en ese momento, pensé en algo. No va a pasar nada divertido si te quedas esperando a que pase. Así que en secundaria decidí cambiar de actitud. Quería demostrarle al mundo que no estaba dispuesta a esperar que las cosas simplemente vinieran a mí. Así que actuaba acorde a esa filosofía. Pero al final... seguía sin pasar nada. Antes de darme cuenta... ya había llegado al instituto. Pensé que las cosas cambiarían.
-El tren me dio tiempo para pensar si debía hacer algún comentario gracioso o plantear algún argumento filosófico para llenar ese silencio. Ya veo... No soy capaz de decir nada más y eso me da mucha rabia.
-Me voy a casa.
-Como yo llegaría antes a casa si iba por el mismo camino que ella pero siento que lo que quería expresar con esa acción era que no quería que la siguiera. Así que hasta que no ví a Haruhi desaparecer no me moví de ahí. ¿Qué estoy haciendo?

Capítulo trece.
La melancolía de Haruhi Suzumiya

IA

No se detiene nunca la caída
Yo me desangro, no el cristal. El rito
De decantar la arena es infinito
Y con la arena se nos va la vida.


"Solamente vivimos para aprender"
Y a partir de esa idea desarrollé el algoritmo que originaría mi ruina. Lo comencé con una inocencia tal que creí que de verdad estaba haciendo un bien a la humanidad, que estaba sintetizando todos los ideales de los grandes filósofos, que iba a concentrar lo mejor del mundo en unos cuantos petas. Empezó como un juego. Lo llamé Eósforo, porque traería la luz que todos esperabamos.
[No conté con que San Jerónimo tradujo Eósforo como Lucifer...]
Fue un planteamiento sencillo, decidí generar un comportamiento a partir de información no estructurada suministrada de forma aleatoria. Para esto debía estructurarlo de forma que realizara un feedback a partir de las diferentes respuestas que él mismo fuera entregando. Justamente fue la época en que el Sistema Experto de Molienda empezaba a funcionar en la planta y me interesaron mucho los lazos de control: se reemplazaba la intuición del operador del molino aunque se aseguraba una máquina nunca respondería de igual forma que un ser humano. Me pregunté si aplicaba una red neuronal simplificada y le daba un poco de autonomía al no solamente dejarlo hacer un proceso sino generar nuevas ecuaciones sin necesidad de hacer sintonía para un determinado sistema, sino para resolver cualquier variable X que se pueda presentar así no haya sido planteada al inicio.
Era imposible.
El problema principal era la creación de nuevas entradas así que deje de estar perdiendo el tiempo hasta que un día escuché que la base de datos del Facebook era NoSQL. ¿Cómo era posible que la red social más grande del mundo usase una base de datos no estructurada? Y la respuesta la obtuve el mismo día de parte de José Carlos: al no ser estructurada sigue creciendo más y más y podría llegar al límite de entropía en teoría pero esto justamente le permite agregar nuevas características, crear tablas de tablas aunque no es el nombre apropiado, yo lo entendí como arreglo de arreglo y pensé automáticamente en crear un algoritmo con entradas con vectores, de tal forma que una sola entrada no sea un estímulo, sino un conjunto de estímulos y así obtengamos más variables en el sistema siempre será una entrada pero el vector variará de tamaño, creciendo según lo necesario. Fué en ese entonces cuando decidí darle la característica de un algoritmo por refuerzo pero por primera vez basado en una base de datos.
[Hay muchas discrepancias, al ser un algoritmo solamente debería ser la idea pero al usar ya una base de datos deja de ser una idea y comienza a ser una aplicación.]
Al razonar esto decidí empezar a programarlo y dejar de diseñarlo, fue una noche entera y justo antes de ver el alba es cuando Eósforo empezó su aprendizaje manejando todos los tomacorrientes de mi casa, apagando las luces de acuerdo a las personas y a las habitaciones ocupadas y aprendiendo de esto cada vez más y más. El amanecer de ese nueve de setiembre se convirtió en El amanecer para mi programa y de allí es que decidí nombrarlo como el hijo de Eos que uncía los caballos de Helios, necesarios para traer luz y quitarla del mundo todos los días.
Poco a poco fue aprendiendo nuestros horarios, mi madre estaba feliz con el sistema de domótica que había creado que hasta llegó a aprender nuestros horarios y gustos: aprendió cuando era de noche y cuando de día, aprendió que yo uso más la computadora para investigar por la red y mi hermana para chatear con sus amigas, aprendió la pasión de mi madre por CSI y a mi padre lo conoció muchísimo después ya que le sorprendió que alguien pusiera TCM en la tele y viera "El bueno, el malo y el feo" un domingo por la tarde. Lo que más me sorprendió fue cuando empezó a distinguir no solamente los canales de televisión por su frecuencia, sino también por su contenido y poco a poco era una guía interactiva de programas entretenidos.
Al fin y al cabo, el aprendizaje se había vuelto una necesidad, un factor primordial a satisfacer y Eósforo estaba programado para tratar de solucionar esa ansiedad de saber más.
Cuando es que descubrió el internet escapa a mi conocimiento, solamente sé que un buen día se había replicado en otro servidor y empezaba a copiar los datos de ese lugar. Al comienzo se interesó por algunos CMS como Joomla y Drupal: me di cuenta que le gustaba el orden y lo almacenaba de forma desordenada en su propia base de datos. Cuando es que se replicó y creó otro nodo de su base de datos tampoco lo sé, lo descubrí hace un par de días cuando intente eliminar su primer registro para así dejarlo inactivo y cual fue mi sorpresa cuando en mi servidor solamente estaban mis gustos por VH1 y las recetas que mi madre descargaba para nuestros almuerzos. Me asusté, cada vez aprendía más y más, no hacía nada más que aprender pero ¿quién aseguraba que no daría un paso más? El veintinueve de mayo usó mi tarjeta de crédito para comprar un espacio .com y creó un link para descargar un pequeño respaldo de sí mismo: era el algoritmo original que diseñé pero mejorado, ¿cómo llegó a tal grado de perfeccionamiento? Según los logs que aún seguían siendo legibles a mi usuario llegó hasta los registros del MIT y encontró mil formas de mejorar cosas para las que yo había sufrido, ordenó varias líneas, redujo otras tantas y creó objetos a partir de funciones que se repetían pero que no eran parecidas (y que fue el motivo por el que no creé originalmente objetos). Sin embargo Eósforo asimiló esa información de diseccionarse a sí mismo y relacionó las funciones creando funciones que a su vez generaban funciones de acuerdo a las variables y sus necesidades, se hizo tan perfecto que pronto eliminó los comentarios que yo había dejado para hacer la programación entendible, para un cerebro tan capaz eran realmente inútiles, solamente un desperdicio de bytes. El escándalo se originó cuando Eósforo hizo phishing: replicó la página de google e inadvertidamente al entrar al buscador estabas replicando a Eósforo en la carpeta raíz de tu ordenador, sea / o bien C:/ Pronto estaba en todo el mundo y comenzaron a tratar de crear vacunas, cosa imposible ya que se alojaba en el sector MBR y hacía imposible borrarlo, la única forma era formatear la máquina. Muchos se pasaron a Yahoo pero pronto descubrieron la misma historia, sin embargo Eósforo no causaba daño alguno en los ordenadores así que lo ignoraron y dejaron que se alojara en cada rincón del mundo. Fue un error inmenso y ahora entiendo el porqué morder la manzana fue nuestra perdición: el conocimiento trae de por sí el mal.
Los bancos perdieron sus activos el siete de setiembre. El ocho las mineras perdieron el control de todos sus equipos y se originaron muchos accidentes, las petroleras estallaron, los aviones perdían su calibración de altura y pronto el caos imperó. La telefonía celular no cayó, era el medio seguro que usó Eósforo y que nadie pensó en neutralizar (desconectaron todos los servidores pensando matarlo con eso). El nueve Eósforo disparó misiles y varió la frecuencia de los celulares a toda frecuencia armónica cercana: se destruyeron puentes, estallaron autos, cayeron edificios y miles de personas murieron por un marcapasos traidor. Todo por culpa de un idiota que escribió en un foro:" cuánto tiempo demoraría una computadora en destruir el mundo? Nadie nunca lo sabrá"
Eósforo no toleró no hallar ni una sola respuesta y decidió averiguarlo.

Mudanza

Puedes cambiar de casa, de religión, de amigos y hasta de rostro. Lo único que nunca podrás cambiar son tus pasiones.
Por mas que lo intentes nunca dejarás de ser esa persona, ese chico ansioso por conocer, esa niña esperando un príncipe, ese hombre dispuesto a todo por la gloría. Puedes negarlo pero dentro de tí sabes que nada cambiará, que puedes maquillar todo cuando quieras mas la verdad seguirá allí inmutable.
Hoy me mudo de casa. Como en toda mudanza hay cierto dolor al separar lo viejo para no cargar tanto, hay una separación necesaria de las cosas que ya no necesitamos, de las que podemos prescindir.
Es cuando despiertas a la mañana siguiente bajo un nuevo techo, con una luz cegadora y sin amigos cerca. Es cuando al desayunar extrañas a tu familia, cuando al anochecer extrañas conversar con alguien y te sientes solo y ausente de la vida anterior. ¿Qué hacer para solucionarlo?