viernes, 23 de diciembre de 2011

Sobre el imaginario colectivo o las mentiras masivas

Me parece raro leer Wikipedia y desmentir algo que para toda mi gente es verdad. Desde pequeños, a todos los peruanos se nos habla de nuestra historia, rica en tradiciones: se nos enseña a estar orgullosos de un pasado tan ilustre, de haber sido antes la capital de América y la promesa de una vida mejor para el resto del mundo, se nos habla de los héroes, los santos, de nuestra valentía e ingenio.
(Sabián acaso que la puerta levadiza, el pollo a la brasa y muchísimas cosas más son peruanas?)
Sin embargo, revisando por distracción, poniéndome al día en mis lecturas encuentro que la bibliografía dice que en la guerra del Pacífico nuestras tropas eran superiores a las del enemigo.
¿Qué?

Sí señores, aparentemente nuestro ejército era mayor y estaba mejor armado. Lo que nos enseñaron en las escuelas es mentira, no nos abandonaron los bolivianos, nuestro presidente de la república no huyó en un barco con todos los lingotes de oro del Banco Central de Reserva bajo la excusa de comprar armas, ni tuvimos que improvisar ejércitos de adolescentes y campesinos para suplir la falta de la aristocracia limeña, la más extravagante de las Américas. Nada de eso figura en los enlaces que encontré en internet que por casualidad tenían bibliografía chilena, aunque también encontré bibliografía europea y norte-americana.
¿Cuál es la verdad en todo esto? Mis tatarabuelos murieron quemados en nuestra casa de Tacna por el ejército chileno ante la represión por una Tacna chilena. Sus padres marcharon de negro con la bandera peruana cada veintiocho de Julio a pesar de que las autoridades los apedreaban y los metían a la cárcel. ¿Es este un caso de imagino colectivo?
Una de las ideas que cruza por mi cabeza es la que dicta la ley: "quien gana la guerra, escribe la historia". Puede ser cierto, como sucedió en Alemania y ahora se piensa que los judíos fueron víctimas y no se habla de cuando ellos eran los victimarios. Pero no son sólo ellos los que cuentan esto, sino también las demás fuentes de otros paises.
La otra idea que empieza a nacer en mí es la de reconocer mi país como mentiroso. Tal vez el orgullo no nos permitió admitir nuestra fácil derrota. Quizás no eramos capaces de reconocer que habíamos perdido con todas las de ganar y comenzamos a enseñarnos que el país vecino es malo y mentiroso, que nosotros eramos los verdaderos héroes cuando en realidad solo estaríamos siendo unos payasos.
Sea cual sea la verdad, me confundió totalmente. ¿Qué pasó realmente?

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